viernes, 20 de mayo de 2016

Puerto Velero, Recibia a Shakira y a Carlos Vives donde rodaron ayer escenas del video clip ‘La bicicleta’, su primera colaboración.


Por:
Angie K. Peña y Andrea Jiménez Jiménez
Los artistas aprovecharon las riquezas del paisaje caribeño de Puerto Velero, donde rodaron ayer escenas de ‘La bicicleta’, su primera colaboración.

El desespero por salir rápidamente de un ficticio trancón vehicular en la carretera que de Barranquilla conduce a Santa Marta se convirtió ayer en un grato reencuentro entre Shakira y Carlos Vives.

Los artistas costeños, quienes no compartían escenario de manera profesional desde 2009, decidieron llegar hasta las playas de Puerto Velero, en el Atlántico, para recrear varias de las escenas del videoclip de La bicicleta, la primera colaboración de la barranquillera con un compatriota, y que será el primer sencillo del próximo álbum del samario.

Rodando ‘la Bicicleta’

Las puertas del lugar se abrieron a las 4:40 a.m. para poner en marcha el rodaje de esta producción, dirigida por el español Jaume De Laiguana. Equipo de logística y de grabación, así como extras para el video, se encontraban desde esa hora en el caribeño ambiente que escogieron los cantautores.

Luego de estar todo listo para iniciar grabación, las notas de la flauta de millo de Tato Marenco, con las que inicia la melodía de La bicicleta, empezaron a sonar una y otra vez. Aún no llegaban los protagonistas, pero casi.

Pasadas las ocho de la mañana, se escuchó decir a De Laiguana “¡Acción!, ¡acción!. Dron arriba”. El español daba la orden de vuelo del aparato tecnológico que tomaría imágenes aéreas de la producción.

A las 9:20 a.m. varias camionetas irrumpieron el set de grabación y anunciaron la llegada de Carlos Vives. El samario, más de media hora después, apareció en el escenario del rodaje con la sonrisa y sencillez que lo caracteriza, y se dirigió de inmediato a saludar a los curiosos que pudieron apreciar el rodaje. Su carisma atrajo a más espectadores del escenario, mientras que él lo atrajo una bebé de unos dos quien le pidió una fotografía, a lo que Vives no pudo negarse.


Carlos Vives saluda a sus fanáticos durante el rodaje.

Una camisa manga larga color rosa, jeans y su natural cabello crespo suelto complementaban el ambiente caribeño que le terminaba de imprimir a la playa la presencia de dos kioskos transformados en pequeños puestos de venta de frutas, atendidos por palenqueras.


Shakira aprovechó el puesto de frutas para degustarlas.

Un puesto callejero de sombreros vueltiaos y unas bicicletas montadas en una vieja camioneta también hacían parte de la escena del interminable trancón que más tarde recorrerían los artistas costeños a bordo de las ‘ciclas’.

Entre el escenario Caribe, en el que también se encontraban seis modelos afro el samario desapareció para darle paso a su fiel escudero, Egidio Cuadrado, su acordeonero, quien tocó al filo de la recreada carretera mientras una palenquera exhibía sus frutas contoneando sus caderas.

“Queremos grabar, ¿será que podemos”, exclamó un airado De Laiguana cuando una escena casi imposible de rodar se veía interrumpida por los carros y las personas que transitaban al fondo, dañando los planos.

Las manos agitándose entre los espectadores y el equipo de producción, todos estos uniformados de negro, anunciaban que el calor típico de la Costa empezaba a hacer de las suyas. Percataba a los presentes de que el mediodía ya estaba por llegar.

Una avanzada de la policía, a las 12:03, alertó de la llegada de Shakira. Luego de ultimar detalles de su styling en uno de los dos tráilers dispuestos como camerinos para los cantautores, en la entrada de la Marina de Puerto Velero, la barranquillera finalmente salió a escena.

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